LAS 70 SEMANAS DE DANIEL

0
1264
Daniel 9:24-27
Esta es una promesa solo para Israel      (El Reloj del Mundo)                                                                                  
  • ¿Que es la Tribulación?
  • ¿Cuando empieza la Tribulación?
  • ¿Empezó Ya?

   

Un Poco de Historia

Caídas de los Reinos:

Caída de ISRAEL   ——–>     Asiria

722 A.C.    Oseas –       Ultimo Rey de Israel

125 Años después Cae JUDÁ

Caída de JUDÁ  ——–>     Babilonia (Nabucodonozor)

Es con la caída de Judá que el Profeta Daniel Cae en Cautiverio.

605 A.C.   Judá es invadida por Babilonia (Nabucodonozor) y saqueada  – se le permite bajo acuerdo de pagar taxes a Babilonia que siga reinando Joacim

597 A.C.  Joacim  –  Muerto por los Caldeos  – Joaquim – es liberado por Evil-Merodach 561 A.C.   ver Jeremías 52:31

598 A.C. Joaquim  –  Reyna solo por tres Meses y se lo llevan a Babilonia cautivo

 598-587 A. C.  Sedequias – Ultimo Rey de Judá   – Reino Por 11 años

586 A.C.   Se destruye el templo de Jerusalén

 Jeremías Profetizo 70 años de Cautiverio – ver Jeremías 25:11  Osea, hasta el 518 A.C.

 Hay dos formas de calcular los 70 años:

  1. Desde que empezó la invasión 605 A.C. – 536 A.C. cuando los Primeros cautivos regresaron a Jerusalén.
  2. Desde la destrucción del templo en el 586 A.C. – 516 A.C. a reconstrucción del Templo. Esta ultima es la mas aceptada ya que el Templo es el centro de la nación Judía, sin el Templo los Judíos no se consideraban restablecidos como Nación.

  

Retomando la 70 Semanas

Faltando apenas dos años para que se cumplieran los setenta años de cautiverio, el arcángel Gabriel se le presentó en persona, con un mensaje importantísimo de parte de Dios (ver. Dan. 9: 20-23).

Gabriel le explica en voz audible, que había sido enviado para darle sabiduría y entendimiento sobre acontecimientos que iban a producirse en el futuro (Dan. 9: 22). La razón primera que aduce Gabriel para justificar ese proceder, era porque Daniel era muy amado por Dios, (Dan. 9: 23).

 Ahora Veamos Lentamente y con Profundidad Daniel 9: 24-27 :

 24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos

1) Deberá terminar la prevaricación. Este fin de la prevaricación lo entendemos como un acabar con la desobediencia a lo mandado por Dios; en un fin de la rebelión.

2) Se pondrá fin al pecado. El pecado que lo definimos como desorden en el sentido de rechazo de la Ley, o de la voluntad de Dios; como iniquidad; como saber hacer lo bueno, y no hacerlo (1 Juan 3: 4; Stgo. 4: 17). La diferencia entre el punto anterior, “prevaricación”, y este, “pecado”, es que el primero tiene que ver con transgresión, es decir, con infracción de la Ley, mientras que el pecado tiene que ver con el rechazo de la voluntad de Dios, vivir de espaldas a Dios, con la “disposición mental que lleva al pecador a hacer la propia voluntad en oposición a la de Dios”

3) Se expiará la iniquidad. La iniquidad como tal, es la injusticia. Es la condición de no ser recto, ya sea en relación con Dios, en base a su norma inamovible de justicia y santidad; Cristo dio su vida por todos los hombres; por los judíos, y por los gentiles. La iniquidad, que no es sino la maldad, fue vencida por la sangre de la Cruz; es decir, por la justicia de Cristo. En cuanto a Israel este mensaje de hace 2000 años atrás, llegará a calar como individuos y nación, y traer el consiguiente fruto de arrepentimiento, perdón de pecados y vida eterna. Ese será el Gran Avivamiento que sí está profetizado en la Palabra (ver Zac. 12: 10; 13: 1; Romanos 11: 25-27, etc.).

4) Se traerá la justicia perdurable. Esa justicia que dura y dura, es la eterna. La pregunta es, ¿existe ese tipo de justicia en el mundo hoy en día? Es evidente que no. Por la Palabra expresada por Gabriel, sabemos que al término de las Setenta Semanas, empezará esa justicia eterna sobre Israel y Jerusalén; y sabemos por Apocalipsis 19 y 20, que sobre el mundo entero; lo que la Revelación de Jesucristo que Dios le dio (Ap. 1: 1), denomina el Milenio (Ap. 20: 4c; ver Jer. 23: 5, 6; Is 11: 9; H)ab. 2: 14 etc.)

5) Se sellará la visión y la profecía. De hecho esa verdadera visión de Dios y su consiguiente profecía, ya están selladas. Eso significa que Dios ha puesto Su sello inamovible, y que lo declarado tiene perfecto y cabal cumplimiento, teniendo nosotros un conocimiento más amplio de ello por la Revelación dada por Juan, en el libro de Apocalipsis, donde se nos narra allí “las cosas que deben suceder en breve” (Ap. 1: 1b) La visión y la profecía selladas, también tiene el sentido de ser “cerradas, o sea, sus funciones tendrán su fin, pues todo se habrá cumplido”

 6) Se ungirá al Santo de los santos. Esta expresión no es clara, porque Kodesh Kodashim en hebreo, significa en español, tanto “Lugar Santísimo”, como “Sumo Sacerdote”. Pero dado el contexto, se está refiriendo a la futura unción del Lugar Santísimo en el templo del Milenio en Jerusalén, “como señal del regreso de la presencia de Yahweh para morar de nuevo en medio de Su pueblo”

Escribe MacArthur al respecto:

“Se refiere a consagrar el Lugar Santísimo en un templo futuro que será el centro de adoración en el reino milenario (Ez. 40-48)”

Como todos sabemos, los seis puntos destacados por Gabriel (leer versículo 24) no se han cumplido todos sobre Israel y Jerusalén todavía. Podemos asegurar que la última semana de años que todavía no se ha cumplido, es la expresión pura de la misericordia de Dios sobre Israel, y la prueba indubitable de que la llamada “teología del Reemplazo”, la que enseña que todo lo referente a Israel pasó a la Iglesia y que Dios ya abandonó definitivamente a Su pueblo, es del todo falsa y absolutamente refutable.

 

Bueno Seguimos con el versículo 25 y 26:

25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 

26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. 

 

Imperio Caldeo:

Nabucodonozor  

Evil-Merodach    

Belsasar            

Darius el Medo   

Imperio Persa:

Ciro el grande – 536 A.C. – Conquista el imperio Medo  – Caldeos   –

Profetizado por Isaías un siglo antes. ver Isaías 45:1-7

1ra Orden

Entonces el 536 A.C. Ciro da la primera orden para que se empieza a

re-construir el Templo de Jerusalén. ver Esdras 1:1-3 & 2 Crónicas 36:20-23

Jerjes I ( Asuero) – Aproximadamente en el 478 A.C. Convierte a Ester en Reina.  Luego ella salva al pueblo judío del exterminio -(Purim)

Artarjerjes   (464-424A.C.)

2da Orden

 445 A.C. Mes de Nissan –  Fue la orden donde se manda a construir la ciudad de Jerusalén y sus murallas. ver Nehemias 2:1-6

1ro de Nissan del año 445A.C.  Que Corresponde al 14 de Marzo del 445 A.C. 

Calculos:

Semanas de Años (Lunares)  –  Año Lunar = 360 Dias  – Año Solar = 365 Dias

6 Abril 32 D.C.  = Domingo de Ramos . –  Los Dias Hebreos empiezan al Anochecer.

7 + 62 = 69  —–>  69 x 7 = 483 Años Lunares 

Desde 14 de Marzo del 445 AC al 6 Abril del 32 DC  =  476 Años Solares. (El Año cero no se cuenta)

476 Años Solares a Lunares:

                             476 x 365 =  173,740  Dias

      Dias del 14 de marzo al 6 Abril =            24 Dias

Dias por años Bisiestos en el periodo =          116 Dias   calculados por el Observatorio Real de Greenwich

                                                 ———————-

                                              173, 880 Dias     / 360     

                                              483 Años Lunares

 

Volviendo al versículo 25:

 

25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

Aquí podemos notar como el ángel Gabriel divide las 69 semanas en dos periodos: siete semanas y otro de sesenta y dos semanas; Esto es debido a que en el primer periodo de siete semana se pasarían tiempos angustiosos y de oposición a la re-construcción de la muralla como realmente fue. ver Nehemias.

Como todos sabemos, los seis puntos destacados por Gabriel (leer versículo 24) no se han cumplido todos sobre Israel y Jerusalén todavía. Podemos asegurar que la última semana de años que todavía no se ha cumplido, es la expresión pura de la misericordia de Dios sobre Israel, y la prueba indubitable de que la llamada “teología del Reemplazo”, la que enseña que todo lo referente a Israel pasó a la Iglesia y que Dios ya abandonó definitivamente a Su pueblo, es del todo falsa y absolutamente refutable.

Bueno esa fueron 69 semanas y que de la ultima semana de años, para completar las setenta semanas?

Antes de entrar en todos esos asuntos tan sumamente importantes, consideremos el resto del versículo 26; “…y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”

 Nosotros ya lo sabemos, por la historia, y el relato es el siguiente: En el año 68 d.C., Nerón había muerto. El nuevo emperador de Roma sería Tito Flavio Vespasiano, antiguo general del anterior finado César. Su hijo, también llamado Tito, por lo tanto príncipe, en el año 70 d.C. destruyó la ciudad y el templo. Más acertadamente, y tal y como lo reveló Gabriel, fue el pueblo de ese príncipe, es decir, el ejército romano, que por codicia, quemó el templo hasta que no quedó piedra sobre piedra (tal y como lo predijo el Señor – Lc. 21: 5, 6), para poder arrebatar el oro fundido. La destrucción fue total, y se cumplió lo profetizado por el Señor cuarenta años antes en el Monte de los Olivos, justo antes de ir a la cruz (ver Lc. 21: 20-24).

“La destrucción del templo de Jerusalén fue total. Como dijo el Señor, no quedó piedra sobre piedra”

Flavio Josefo, el historiador, en su “Guerra de los Judíos”, libro V, cap. 11, sección II, describe las colinas que rodean a Jerusalén tachonadas por miles de cruces hasta donde el ojo podía ver durante ese horroroso asedio a Jerusalén. Cuando el pueblo de Jerusalén, instigado por el odio de Satanás, increpaba a Pilatos diciendo de Jesús “que sea crucificado” (Mt. 27: 23), y “su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos” (Mt. 27: 25), todo ello tuvo, aun sin ellos habérselo propuesto, un trágico y literal cumplimiento.

Irónicamente, con el botín del saqueo del templo de Jerusalén, Tito Vespasiano hijo financió la edificación del Coliseo romano, el tristemente célebre Anfiteatro Flavio en honor de su padre, el cual todavía se mantiene parcialmente en pie en Roma, el lugar de muerte y fornicación (esto último, bajo los arcos de dicha construcción), donde morían en su arena muchos cada día para diversión del emperador, de los nobles, las vestales, y de la plebe. Esa maldición, fue en parte el resultado del adulterio espiritual de los judíos, y del rechazo de su Mesías (Lc. 21: 20-24) Leer

Nota:

Consideremos que la muerte del Mesías y la destrucción del templo unos 40 años más tarde, son hechos no contemplados en el contexto de las Setenta, ya que dijo el arcángel: “Y después de las sesenta y dos semanas…” (v. 26), cuando todavía, y como veremos, quedarán siete años (una semana) para completar las Setenta.

Escribe Scofield

“La fecha de la crucifixión no se especifica, solamente se dice que sucederá “después” de las sesenta y dos semanas. La crucifixión es el primer evento mencionado en el v. 26. El segundo evento es la destrucción de la ciudad de Jerusalén, lo que se cumplió en el año 70 d. C.”

Podemos entender en todo ello, que la muerte del Mesías, fue un acto redentivo para toda la humanidad, no exclusivo para Israel.

Así termina el ver 26: …. y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”

 Como vemos, ese “hasta el fin”, nos viene a decir que Jerusalén, no sólo iba a padecer en esa fecha del 70 d.C. sino que iba a sufrir devastación y guerra en lo sucesivo, como así fue. Hoy por hoy, Jerusalén sigue estando en el ojo del huracán de las naciones (Zacarías 12: 2). Por lo tanto la Escritura aquí parece estar diciendo que un período indeterminado de tiempo iba a suceder, a partir de la destrucción del templo, en el 70 d.C. como así ha sido, ya por mas de 2000 años.

Recapitulemos:

Con la venida poderosa del Espíritu Santo sobre aquellos 120 que oraban en el aposento alto en Jerusalén una vez el Señor fuera ascendido a los cielos, la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo empezó su desarrollo y rumbo en este mundo (Hechos. 2)

Cuando Jesús aquel domingo triunfal lloraba sobre Jerusalén, dijo textualmente: “He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempoen que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor” (Lucas 13: 35)

 Esa casa, era la casa de Israel. Dios declaró que la iba a abandonar en ese momento, y por dos mil años hasta ahora. En el plan redentivo de Dios estaba el llevar el Evangelio a todas las naciones, y hasta lo último de la tierra. Empezaba el tiempo de la Iglesia, la cual al principio estaba formada por creyentes judíos (Hchs. 2).

Israel, al poco, desapareció como nación territorial, siendo dispersado por todas las demás naciones, tal y como Moisés les advirtió (Deut. 28: 63-65), y muchos han creído que Dios terminó definitivamente con Israel, pero no fue así. Ahora Israel está en su tierra de nuevo, en Israel.

¿Qué tiempo es ese al que Jesús hacía explícita mención? Indiscutiblemente, el tiempo que le resta a Israel y a Jerusalén para que Dios acabe la obra de bendición en ellas: Una semana de años; es decir SIETE AÑOS. Y ahí vamos…

27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Hemos aprendido que de las Setenta semanas es decir, de los 490 años determinados sobre Israel y Jerusalén, se han cumplido fehacientemente 483 años, lo cual nos indica que una semana de años (7 años), todavía falta por cumplirse, como venimos diciendo.

Escribe Scofield:

“La duración de la semana septuagésima no puede ser sino de siete años. Hacerla más larga viola el principio de interpretación que se ha confirmado por la profecía ya cumplida. El v. 27 trata de la última semana”

Ojo Aquí Muchachos:

Después de casi 2000 años de historia de la Iglesia, pronto Dios va a volverse a Israel de nuevo, como está escrito: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados” (Romanos 11: 25-27)

La verdadera Iglesia de Jesucristo, Su remanente santo que sólo Dios conoce, y conoce por nombre, está listo para ser sacada de este planeta (1 Ts. 4: 13-18 etc.) Cuando eso ocurra, el tiempo de la Iglesia en esta dispensación habrá llegado a su fin, e inmediatamente el tiempo para Israel y Jerusalén, interrumpido por 2000 años, se pondrá en marcha de nuevo…por siete años; los últimos siete. Esos siete años, son la semana de la que habló Gabriel, “Y por una semana…”(Dan. 9: 27)

Escribe Sir Robert Anderson en su apreciado libro “El Príncipe que ha de venir” respecto a este período de tiempo concreto:

“…la irrefutable deducción es que los eventos de aquella semana pertenecen a una época aún futura…Tal era la creencia de la iglesia primitiva…Hipólito, obispo y mártir, que escribió a principios del siglo III, es bien definitivo a este respecto. Citando el versículo (Dn. 9: 27), él dice: “Por una semana él significaba la última semana, que tiene que ser al final de todo el mundo; de esta semana los profetas Enoc y Elías tomarán la mitad; porque ellos predicarán durante 1260 días, vestidos de saco”

 Se refiere a la predicación de los Dos Testigos de Apocalipsis 11

 El príncipe que ha de venir

Volviendo al versículo 27 “Y por una semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda…”:

Si nos damos cuenta, el contexto es claro, en cuanto a que es un “príncipe que ha de venir” (9: 26) el que también hará otra cosa, en este caso: confirmará el pacto. Pero, ¿Cómo es eso posible si existen dos mil años de diferencia?, pues porque se trata de un príncipe romano también

Escribe Scofield al respecto:

“El que “confirmará el pacto con muchos”, según el v. 27, es el “príncipe que ha de venir” mencionado en v. 26, y cuyo pueblo (el pueblo romano) destruyó el templo en el año 70 de nuestra era. El es el mismo personaje presentado como el “cuerno pequeño” en el capítulo 7”

Ese príncipe, por lo tanto, que pertenece a la realeza, que surge del contexto del Imperio Romano, llegará a ser el Anticristo que se ha de levantar (Apocalipsis 13) una vez el remanente de Cristo ya no esté aquí.

 Tanto Tito, como el que pronto se levantará en este mundo por breve tiempo, como el séptimo rey (ver Apocalipsis 17: 10) tenían en común cuna, y rango real. Esa cuna es el Imperio Romano, y es la actual Europa unida con su moneda única, el imperio romano renacido (ver Dan. 2: 40-44a; 7: 7, 8). Sabemos entonces por la Biblia, que el Anticristo provendrá de una monarquía europea, y en las venas de ese hombre de pecado, están todas las sangres de los reyes de Europa.

Sabemos más, aunque sea gentil, tendrá también en sus venas sangre del linaje de David; ¿por qué? Entre otras cosas, porque de otra manera no podría ser aceptado por los rabinos judíos como su Mesías, porque él se presentará como el Mesías de Israel.

Por esa razón aludida, podrá “confirmar”, o “hacer que prevalezca” ese pacto de falsa paz entre Israel y sus enemigos de alrededor.

Como consecuencia inmediata, Israel empezará a poner en práctica de nuevo su religión, en su nuevo templo, en Jerusalén. Quizás deberá hacer concesiones a las naciones enemigas suyas que la rodean, y a cambio, podrá iniciar su religión judaica (Ap. 11: 1, 2)

 

Escribe Scofield al respecto:

“El hará un pacto con los judíos para restaurar los sacrificios del templo por una semana (siete años), pero a mediados de esta semana, romperá el pacto y cumplirá Dn. 12: 11; 2 Ts. 2: 3, 4”

En un principio, la Bestia Anticristo será recibido por Israel como el salvador de la nación, como el Mesías esperado.

Ese “nuevo” Tito, el príncipe que ha de venir, no vendrá esta vez a destruir Jerusalén como la vez anterior, pero engañará a Jerusalén con promesas de paz y seguridad que no se cumplirán.

Ese pacto que debería durar siete años, será interrumpido hacia la mitad de esos años, y se ordenará a los judíos que cesen sus rituales de sacrificios, etc. ¡Será un jarro de agua fría! También interrumpirá la práctica religiosa judaica que posiblemente empezará una vez se construya el templo en Jerusalén.

 

Escribe Scofield:

“El v. 27 trata de los últimos tres años y medio de los siete que forman la semana septuagésima, y que son idénticos con la “gran tribulación” (Mt. 24: 15-28), el “tiempo de angustia” (Dn. 12: 1), y “la hora de la prueba” (Ap. 3: 10)”

La construcción de ese templo pudiera iniciarse en cualquier momento del comienzo de esos siete años, no siendo esa condición previa para que empiece la última semana, la cual empieza con la confirmación de ese pacto de falsa paz entre Israel y los muchos que la rodean.

Inmediatamente, empezarán las “abominaciones” en masa. La principal de ellas será la profanación del lugar Santísimo del nuevo templo, por la presencia del desolador. Ese desolador, es en sí la Bestia Anticristo, que encarnará al príncipe.

La Bestia Anticristo, muerta y “viviendo” de nuevo (Ap. 13: 3), se mostrará a Israel y al mundo entero como lo que realmente es, un monstruo, y se sentará en el lugar Santísimo del nuevo templo (ver Dan. 12: 11; Mt. 24: 15; 2 Ts. 2: 3b-4) a modo de su antecesor y tipo, Antíoco Epifanes o Epimanes IV en el 168 a.C. que sacrificó una cerda en el lugar Santísimo.

 Entonces, al poco, empezará lo que la Biblia llama “La Angustia para Jacob” (Jer. 30: 7; Hab. 3: 16), pero como dice la misma Escritura, de esa angustia al final será librado el verdadero Israel, cumpliéndose así también las palabras del apóstol Pablo: “…ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo…” (Romanos 11: 25, 26)

Continuando en el ver 27: Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”

 Ese tendrá tres años y medio (Apocalipsis 13: 5) (la segunda mitad de esa semana de años), para desarrollar su maldad, pero al final, será destruido por el mismo Señor Jesucristo en su venida gloriosa, y lanzado al lago que arde con fuego y azufre (Apocalipsis 19: 20), esa es la “consumación” aludida, y al poco, se iniciará el Milenio.

 

Ahora Analicemos: 

“Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día” (2 Pedro 3: 8)

Desde Abraham hasta Jesucristo fueron dos mil años. Curiosamente también, desde Adán a Abraham fueron dos mil años. Y curiosamente también desde Jesucristo hasta nuestros días son también dos mil años… Hacen un total de seis mil años. Para Dios mil años es como un día (2 Pr. 3: 8), así que tenemos los seis días cumplidos ya. Ahora la Palabra nos dice que al séptimo día Dios reposó (Gen. 2: 3), esto se corresponde con el Milenio.

(Oseas 6: 1, 2) “Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él”

Esta profecía no sólo tuvo su cumplimiento en Cristo en cuanto a que resucitó al tercer día, sino que también lo tendrá en Su pueblo primigenio, el cual volverá a la vida también al tercer día, es decir, después de esos 2.000 años de alejamiento de Dios. Ese tercer día es el que le sigue a esos dos, de herida y abandono. El mismo Dios lo asegura del siguiente modo:

(Oseas 5: 15)  “Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán”

Cristo se fue y les abandonó yéndose al Cielo, pero volverá cuando reconozcan su error y pecado, y eso será en tiempos de angustia, la mencionada “Angustia para Jacob” (Jer. 30: 7), al final de esa semana de años, la última semana.

Así pues, la semana de años que resta para cumplirse para Israel y Jerusalén, puede empezar en cualquier momento. Tiempo de trato de Dios para Israel, y tiempo de juicio para el mundo, como jamás lo ha conocido antes (Mt. 24: 21; Ap. caps. 13-19, etc.). Al final de esta última semana, “todo Israel será salvo” (Romanos 11: 26), porque habrán entendido y creído en ese momento que Jesús de Nazaret es el Mesías y Salvador.

Sin excepción alguna, todos los que sean salvos, lo serán únicamente a través de Jesucristo, porque en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos.

Cuando finalicen esos siete años, la Tribulación, volverá glorioso el Señor, el León de la tribu de Judá, y con Él, gloriosa, la Iglesia (Ap. 5: 5; 19: 14; Zac. 14: 5 etc.), e Israel entrará en el Milenio, presidiendo las naciones que queden, y recibiendo así el cumplimiento del resto de todas las promesas que Dios le dio, principiando con Abraham.

Así pues, esta Ultima semana de años puede empezar en cualquier momento.