EL ORGULLO

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Orgullo (del francés orgueil)  y  Soberbia (del latín superbia)

Sería muy difícil entender en su justa medida lo que es el Orgullo y su poder destructivo, tanto física y espiritual, si no entendemos lo que es la Humildad y la mejor forma de visualizar la Humildad es analizando el siguiente pasaje en la Biblia:

Filipenses 2:5-8 “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en lahumildad condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

La verdadera Humildad radica en tener pleno poder de no ser Humilde y elegir serlo, aun a pesar de que te costaría la vida. Jesus vino al mundo con una misión que no hubiera podido ser obedecida sin Humildad, una gota de Orgullo y la humanidad no habría alcanzado la posibilidad de la redención total que nos ofrece Dios a través de la obediencia de nuestro señor Jesucristo.

Y lo menos que podemos hacer en respuesta de amor, por lo que él hizo, es Obedecerle y su Voluntad está claramente expresada en la Biblia. 

Empecemos pues,

Un poco de historia

Desde el principio del Cristianismo aproximadamente 249dc, la iglesia (inicialmente por el Obispo Cipriano de Cartago (fue obispo 249-58)), mas no así la Biblia, identifico 7 pecados capitales y lo mencionamos aquí, con fines ilustrativo, ya que El Orgullo es quien los encabeza: 

  1. vanagloria (orgullo, soberbia).Pecado-Original
  2. avaricia
  3. glotonería
  4. lujuria
  5. pereza
  6. envidia
  7. ira.

  

La “inocencia” del hombre

Uno podría pensar que el hombre no tiene el suficiente conocimiento sobre su condición de pecado, es decir, que se encuentra andando conforme a sus deseos, contrarios a la voluntad de Dios, y que su orgullo lo va a destruir. Pero nos equivocamos al pensar que se trata de falta de información, pues el hombre según Romanos capitulo 1:18–>,  tiene tanto conocimiento acerca de Dios, que lo aborrecen, y que el verdadero problema del hombre es de tipo moral y no intelectual. Además tiene una conciencia que le indica cuando esta obrando mal, y por esta será juzgado si nunca llego a escuchar el evangelio o a conocer la ley de Dios.

Ahora Si,

EL ORGULLO 

“Comprender que el orgullo nos separa de Dios y de nuestro prójimo, y nos lleva a la perdición”.

Hay un fábula que relata la historia de una ranita en medio de una llanura que se incendiaba yEagle_landing viendo volar un águila, gritó con todas sus fuerzas –¡Señora Águila sálveme¡ El águila voló bajo y le dijo  que que no podía, sus garras la harían pedazos. La Rana le dijo: – ¡ Por favor favor sálveme!,  tengo  una  idea,  tome  un  palo  por  ambos  extremos con sus garras y yo me prenderé con mi

trompa, en el medio del palo, y así me levantará y seré salvada! – Excelente idea dijoel águila. En rana-azul-colgando-Transpseguida la levantó y voló alto fuera del fuego. Otra águila vio aquello y exclamó: -¡Que brillante! ¿De quién fue esta idea genial? – En ese momento la rana abrió su trompa y exclamó con fuerza diciendo -¡¡Mía, Mía!! Pero también fueron sus últimas palabras porque cayó al vació y murió. Murió porque su orgullo la llevó a no percatarse de que si abría su trompa se soltaba del palito, pero le importó más, declarar que la idea era suya.

En casi todas las listas de pecados, la soberbia (en latín, superbia) es considerado el original y más serio de los pecados capitales, y de hecho, es también la principal 

fuente de la que derivan los otros. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás, fallando en halagar a los otros.

I . DEFINICIÓN:


Genéricamente se define como la sobrevaloración del Yo respecto de otros por superar, alcanzar o superponerse a un obstáculo, situación o bien en alcanzar un un un estatus elevado y soberbia-gatosubvalorizar al contexto. También se puede definir la soberbia como la creencia de que todo lo que uno hace o dice es superior, y que se es capaz de superar todo lo que digan o hagan los demás. También se puede tomar lasoberbia como la confianza exclusiva en las cosas vanas y vacías (vanidad) y en la opinión de uno mismo exaltada a un nivel crítico y desmesurado (prepotencia).

La persona orgullosa NO reconoce su dependencia de Dios, es altivo y esta altivez lo lleva a exaltarse a sí mismo y a apartarse completamente de Dios.

Orgullo: altivez, soberbia, vanidad, autosuficiencia, arrogancia, exceso de estimación propia. A veces disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas. etc. Aquello que nos impide reconocer que delante de Dios no somos nada.

El orgullo, “Protege lo que Dios quiere destruir”, “Fortalece lo que Dios quiere debilitar”, “Vivifica lo que Dios quiere hacer morir”, “Da fuerzas para pecar”

 

¿Todo orgullo es malo?

Existe una diferencia entre la clase de orgullo que Dios odia (Proverbios 8:13) y la clase de orgullo que sentimos acerca de un trabajo bien realizado. 

La clase de orgullo que procede de la auto-justificación es pecado y Dios la aborrece porque es un obstáculo para buscarle a Él. El Salmo 10:4 explica que los orgullosos están tan llenos de sí mismos que sus pensamientos están lejos de Dios. “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos.” 

Esta clase de orgullo altanero, es lo opuesto al espíritu de humildad que Dios busca: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mateo 5:3). Los “pobres de espíritu” son aquellos que reconocen su total bancarrota espiritual y su inhabilidad para venir a Dios aparte de Su divina gracia. 

Los orgullosos, por otra parte, están tan cegados por su soberbia, que piensan que no tienen necesidad de Dios o aún peor, que Dios debe aceptarlos como son, porque ellos merecen ser aceptados.

 

¿Por qué es el orgullo un pecado tan grande? 

El orgullo es darnos el crédito a nosotros mismos por algo que Dios ha hecho. El orgullo toma la gloria que solo le corresponde a Dios y nos la da a nosotros mismos. El orgullo es en esencia una auto-adoración. Cualquier cosa que hubiéramos hecho en este mundo, no habría sido posible si Dios no nos hubiera permitido realizarla. Eso es por lo que le damos la gloria a Dios – porque solo Él la merece.

Proverbios 21:4, “Los ojos altivos, el corazón orgulloso y el pensamiento de los malvados, todo es pecado”. Opinión demasiado alta de si mismo.

1 Juan 2 :16, “Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo.” Es una autopista para las tentaciones del mundo.

 

II . ORIGEN

El orgullo se originó en Satanás (Isaías 14: 12 – 15) “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo”.

El orgullo fue seguido por el hombre cuando quiso ser igual a Dios (Génesis 3: 1 – 6) … el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios

 

III . FUENTES DEL ORGULLO

El orgullo puede ser: 

  1. Espiritual
  2. Intelectual
  3. Material 
  4. Social

 

Espiritual

  • El mas repugnante de los cuatros.

Este fue el pecado que hizo que Lucifer, el demonio, cayese, y fue precisamente cuando por primera vez apareció el pecado. (Isaías 2:11, 12 y 2:17 & Isaías 5:15 y 13:11). En Isaías 14:12-15 encontramos a Lucifer diciendo: “subiré, levantaré, me sentaré, seré”.”Estaré por encima de Dios” EL PRIMER PECADO QUE SE COMETIÓ EN EL UNIVERSO FUE EL ORGULLO QUE SATANÁS ALBERGO EN SU CORAZÓN.

Nosotros al igual que Lucifer, comenzamos a sentir que podemos ser independientes y valernos por nosotros mismos estamos pisando terreno peligroso. (Jeremías 9:23,24 – Santiago 4:16 – 1 Pedro 5:5,6). El orgullo espiritual será juzgado por Dios debido a la confianza en su propia virtud en lugar de la gracia de Dios. Este orgullo nos hace despreciar a los demás y hace que resultemos despreciables a los que nos rodean. Como dijo antiguamente el fariseo en Lucas 18:10-12 “Dos hombres fueron al templo a orar: el uno era fariseo, y el otro era uno de esos que cobran impuestos para Roma. El fariseo, de pie, oraba así: ‘Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás: ladrones, malvados y adúlteros. Ni tampoco soy como ese cobrador de impuestos. Ayuno dos veces por semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.’

Veamos la historia del rey Uzías: La transgresión de los reyes anteriores a Uzías fue abandonar el templo del Señor y quemar incienso en altares idólatras, pero su transgresión fue ir al lugar santo y tratar de quemar incienso en el altar de Dios. Véase cuán difícil es evitar un extremo sin caer en otro. El orgullo de corazón estaba en el fondo de su pecado; una lujuria que destruye a muchos. En lugar de enaltecer el nombre de Dios por gratitud para Aquel que había hecho tanto por él, su propio corazón se enalteció para menoscabo suyo. La pretensión de los hombres de obtener conocimiento prohibido, y de buscar cosas demasiado altas para ellos, se debe a la soberbia de su corazón. —El incienso de nuestras oraciones debe ser puesto, por fe, en las manos de nuestro Señor Jesús, el gran Sumo Sacerdote de nuestra profesión; de lo contrario no podemos esperar que sea aceptado por Dios, Apocalipsis 8:3. —Aunque Uzías se enojó con los sacerdotes, no se enojaría con su Hacedor. Sin embargo, fue castigado por su transgresión; murió leproso, desechado de la sociedad. El castigo correspondió al pecado como el rostro al espejo. El orgullo estaba en el fondo de su transgresión y Dios lo humilló de este modo deshonrándolo. 

Dios aborrece el orgullo espiritual porque presume de ser bueno por sí solo. El orgullo espiritual es algo trágico, por eso Dios, en Santiago 4:6, advierte enfáticamente a todos nosotros, diciendo: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”

 

Intelectual

  • Del conocimiento de la ciencia del mundo: 

1 Corintios 8:1-2 “es cierto que todos tenemos el debido conocimiento. Pero el conocimiento envanece, en tanto que el amor edifica espiritualmente. Si alguien cree conocer algo, todavía no lo conoce como debe conocerlo”.

Proverbios 3:5 dice “Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia”, pero los altivos intelectuales no son así. Son personas a las que no les agrada apoyarse, ni confiar en Dios y no son capaces de entender que la fe salta por encima de la enseñanza, el conocimiento e incluso la razón. El adquirir conocimientos sin la fe en Cristo no es más que utilizar la mitad de la mente.

  

Material

  • El poder y las riquezas pueden ocasionar orgullo:

 Rey-NabucodonosorDaniel 4:30-31. Dijo: (Nabucodonosor), “¡Mirad qué grande es Babilonia! Yo, con mi gran poder, la edifiqué como capital de mi reino, para dejar muestra de mi grandeza.” . Todavía estaba hablando el rey, cuando se oyó una voz del cielo, que decía: “Oye esto, rey Nabucodonosor. Tu reino ya no te pertenece.

Las posesiones materiales, al igual que sucede con otras bendiciones, proceden de Dios y el Señor dice en Deuteronomio 8:18 “Acuérdate de Jehová tu Dios, porque Él te da el poder para hacer riquezas.”. Cuando existe la soberbia material, nuestro yo ocupa el trono en lugar de hacerlo Dios, y exaltamos a un primer plano cosas secundarias, dándoles mayor importancia, con lo que se produce un desequilibrio en la vida.

“Ser pobre no es ser humilde, y ser rico no es ser orgulloso, Porque hay pobres que son orgullosos y ricos que son humildes”.

 

Social

  • Un apellido ilustre: 

Filipenses 3:4-7 “Aunque también yo tengo razones para confiar en esas cosas. Nadie tendría más razones que yo para confiar en ellas, pues me circuncidaron a los ocho días de nacer, soy de raza israelita, pertenezco a la tribu de Benjamín y soy hebreo e hijo de hebreos. En cuanto a la interpretación de la ley judía, pertenecí al partido fariseo, y era tan fanático que perseguía a la iglesia; y en cuanto al cumplimiento de la ley, nadie tuvo nada que reprocharme. Pero todo esto, que antes era muy valioso para mí, ahora, a causa de Cristo, lo tengo por algo sin valor. Gran honor, el nombre de Cristo, evítese jactancia.

  • Una posición importante: 1 Timoteo 3:6 “Por lo tanto, el obispo no debe ser un recién convertido, no sea que se llene de orgullo y caiga bajo la misma condenación en que cayó el diablo”.

Muchas personas se jactan por su apariencia física, se creen las más hermosas y los más hermosos, y menosprecian a los demás, lamentablemente la vanidad, el adorno externo y la inmoralidad en el vestir reinan en este mundo. Los que más caen en esta clase de orgullo son los adolescentes y los jóvenes, que caminan, andan, y se comportan con soberbia, altivez y prepotencia. El uso de adornos externos también promueve la altivez y la altanería, además demuestran el orgullo y la vanidad de muchos cristianos. 

1 Timoteo 2:9 “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos”.

1 Pedro 3:3-4 “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”.

Isaías 3:16-24 “Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies; por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas.Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos,los anillos, y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados. Y en lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello; en lugar de ropa de gala ceñimiento de cilicio, y quemadura en vez de hermosura”.

IV . EL PELIGRO DEL ORGULLO

Debemos temblar ante la posibilidad de quedar presos del orgullo. La lucha con el orgullo es compleja, porque no nos enfrentamos a un problema de fácil resolución. En primer lugar, el orgullo es profundamente engañoso. Al estar íntimamente ligado con la vida espiritual, fácilmente se le confunde con la verdadera pasión y devoción por los asuntos de Dios. Por su misma esencia, nos resulta más fácil identificarla en la vida de nuestro prójimo que en nuestro propio corazón, pues nos engaña en cuanto a descubrirla y desecharla.

Aun cuando descubrimos su presencia en nuestra s vidas (por la acción del Espíritu), el orgullo no es una actitud que cederá mansamente frente a nuestro intento de desenmascararla. Se llena de argumentos, razonamientos y justificativos para convencernos de que en realidad no es lo que pensamos que es. Exige siempre la última palabra en todo y jamás permite que nos sintamos cómodos pidiendo disculpas, reconociendo nuestros errores o dándole preferencia a otra persona.

La Palabra de Dios dice en Proverbios 21:4 “Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamiento de impíos, son pecado”. El orgullo no nos permite ver nuestro condición y realidad de vida, para él su camino es recto, sus decisiones, acciones y pensamientos buenos, en su propia opinión: De hecho no toma en cuenta a Dios para nada. No le importa el dolor ajeno, aunque bien puede ser que en ocasiones haga cosas buenas u obras de caridad, pero con el fin de ser elogiado y visto. Siempre el orgulloso busca su propio bien y destacar sobre otros.

V . EFECTOS DEL ORGULLO EN NUESTRA VIDA

Ninguna condición neutraliza tan eficazmente al hijo de Dios como el orgullo. Con una contundencia absoluta, pone fin a la relación con el Altísimo y deja a las personas expuestas a toda clase de engaño espiritual.

  • El orgullo nos hace olvidar que somos siervos, no amos. Mateo 20:26 “Pero entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor”.
  • El orgullo nos hace destronar a Dios del corazón. Salmo 14:1 Dice el necio en su corazón: “no hay Dios”.
  • El orgullo nos hace enaltecernos.  Proverbios 25:27 “Comer mucha miel no es bueno, ni el buscar la propia gloria es gloria.”
  • El orgullo ocasiona que una persona sea egoísta. Proverbios. 13:10 “Ciertamente la soberbia produce discordia, pero con los prudentes está la sabiduría.” “A mi modo, o no se hace”
  • El orgullo impide conversión hacia Dios.  Mateo 5:3 “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos’.
  • Impide a uno el auto – examen. Apocalipsis 3:17 “Tú dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad. Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo”.

VI . CONSECUENCIAS EN NUESTRA VIDA

A través de toda la Escritura, se nos habla acerca de las consecuencias del orgullo. Proverbios 16:18-19 nos dice que, “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes, que repartir despojos con los soberbios.” Satanás fue echado del cielo por su orgullo (Isaías 14:12-15). Él tuvo la egoísta audacia de intentar reemplazar a Dios Mismo como el legítimo gobernante del universo. Pero Satanás será lanzado al abismo del infierno en el juicio final de Dios. Para aquellos que se levantan desafiantes contra Dios, no les espera nada más que el desastre, “Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová.” (Isaías 14:22).

  • El orgullo es aborrecido por Dios. Proverbios 6: 16 – 17 “ Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente…” & Proverbios 16: 5 “Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; Ciertamente no quedará impune”.
  • El orgullo destruye nuestra propia vida. El orgulloso daña con tal de conseguir lo que quiere. Proverbios 30: 12 – 14 “Hay generación limpia en su propia opinión, Si bien no se ha limpiado de su inmundicia. Hay generación cuyos ojos son altivos y cuyos párpados están levantados en alto. Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres”.
  • Un obstáculo para el arrepentimiento. Oseas 7:10 “Israel no ha querido arrepentirse, ni buscarme a mi, que soy su Dios. Su orgullo no lo deja hacerlo”. El orgullo ha impedido que mucha gente acepte a Jesucristo como su Salvador personal. El rehusar admitir el pecado y reconocer que en nuestras propias fuerzas no podemos hacer nada para heredar la vida eterna, ha sido una piedra de tropiezo para la gente soberbia. No debemos gloriarnos de nosotros mismos, pero si queremos glorificar algo, entonces debemos proclamar las glorias de Dios. Lo que decimos de nosotros mismos, no significa nada en la obra de Dios. Es lo que Dios dice acerca de nosotros, lo que hace la diferencia.

VII . CONCLUSIONES

¿Qué sigue diciendo la Biblia acerca del Orgullo?:

soberbia-762x1024Filipenses 2:3-4 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”

Salmo 147:6 “Jehová exalta a los humildes y humilla a los impíos hasta la tierra” 

1 Pedro 5:6 “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte a su debido tiempo”

2 Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonare sus pecados, y sanare su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis iodos a la oración en este lugar”.

Dios espera pacientemente a que nos arrepintamos, pero su espera tiene limite, pues el juzgará al mundo, con total justicia, y del orgullo del ser humano no quedara ni el recuerdo, y su grandeza se pudrirá, porque solo la gloria y grandeza de Dios permanecerá para siempre.

La gracia de Dios derriba esa fortaleza llamada Orgullo: 2 Corintios 10:5 expresa: “refutando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” . Es el orgullo el que nos impide ver la gracia y la bondad de Dios. Pero en el nombre de Jesús debemos llevar esos necios razonamientos, pensamientos, argumentos que se levantan contra el conocimiento de Dios, los debemos llevar cautivos a la obediencia a Cristo.

Finalmente debemos, de veras, temblar ante la posibilidad de quedar presos del orgullo. Solamente el Señor puede librarnos, porque solamente él lo puede identificar claramente en nuestro corazón. No nos quedemos con nuestro propio análisis de nuestras vidas. Sabiendo lo evasivo que es el orgullo, pidamos al Señor que examine nuestros corazones. Luego, con actitud valiente, hagamos silencio para que él nos diga lo que él ve en nosotros. Aunque duela, su diagnóstico es certero y traerá libertad.

¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Salmos 19:12 y 13.

Recuerda, solo eres un hombre.