SER ÍNTEGRO

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La integridad no es algo que tenemos por la naturaleza. Es algo que tenemos que aprender. La integridad es algo que llegamos a tener por obligarnos o comprometernos. Es como una promesa que hacemos a nosotros mismos, un pacto con Dios, como hicieron Job & David, por ejemplo: “Mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua pronunciará engaño.” Job 27:4 & “De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra.” Salmo 119:101

Integro: Es un hombre que siempre te va a decir la verdad, una mujer que te puede ver a los ojos y contarte las cosas tal cual fueron, son personas íntegras. La persona íntegra no es una persona que no comete pecados, sino cuando los comete, los reconoce. Integridad no es que no cometas faltas, integridad es que aceptes y reconozcas tus faltas.

Quizás alguien te pueda decir tus faltas de buena forma y otros de mala forma, pero al final del día, en la meditación de la noche, con tu cabeza sobre tu almohada puedas decir: “Señor reconozco mi falta”.¡Eso se llama integridad!

Integridad es perfección de carácter, integridad no es perfección de vida. Integridad es esa honestidad con la que debes de proceder todo el tiempo.

Cometemos errores todo el tiempo, no los ocultes, sólo corrígelos. La integridad debe ser una calidad del corazón; Así dijo Jehová a Salomon en 1 Reyes 9:4 “4 Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos,” y por la misma escritura sabemos que el rey David no fue un hombre perfecto.

Pero cuando tienes integridad, debes medir algunas consecuencias de serlo, porque puedes caer en la tentación de dejarlo de ser, porque las consecuencias de ser íntegros a los ojos nuestros y a nuestra carne a veces no son tan bonitas ni atractivas, pero delante de los ojos de Dios vas a encontrar un sabor y una gracia que te va a sacar adelante.

Hay dos versículos en el libro de Job que nos indican que la integridad es algo que podemos perder si la descuidamos. Se encuentra en Job 2:3 y 9, y dice, “3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?” y en el nueve “9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.”

La gente suele ser poco razonable, lógica y egocéntrica,

¡Perdónala de todos modos!

Si eres amable, la gente puede acusarte de abrigar motivos ocultos, egoístas, que tienes algo entre manos.

¡Se amable de todos modos!

Si tienes éxito, vendrán a ti falsos amigos y amigos buenos.

¡Ten éxito de todos modos!

Si eres honrado y sincero, puede que algunos te engañen.

¡De todos modos se honrado y sincero!

Lo que dedicaste muchos años en construir,

alguien lo puede destruir de un día a otro.

¡Construye de todos modos!

Si hallas la serenidad y la felicidad,

siempre habrá quien te tenga envidia.

¡Sé feliz de todos modos!

El bien que haces hoy, la gente puede olvidarlo mañana.

¡Haz el bien de todos modos!

¡De todos modos dá al mundo lo mejor de tí mismo!

Y es que al fin de cuentas todo esto es entre tú y Dios, en el fondo no ha sido entre tú y ellos. La integridad tiene un enemigo muy fuerte, es creer que porque eres íntegro vas a quedar bien con todo el mundo. Tú puedes ser el hombre mas íntegro, pero no por eso la gente necesariamente te tiene que amar.

 Se íntegro y honrado, aunque eso te vuelva vulnerable, de todas maneras… ¡se íntegro!

 Finalmente no olvides que:

¡TU NIVEL DE INTEGRIDAD, NO LA VA A MEDIR EL MUNDO!

“Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.” Juan 15: (18-19)

No descuide la integridad. Es algo que le hace falta. Si es algo que busca en otros, es algo que ellos deben encontrar en usted.

Estudio e Investigación:
Manfredo Manon